SUSCRÍBETE

Raúl Díaz-Obregón trae a Proyecto Glocal ‘Todo lo que se pierde’

¿Te gustaría participar?

Escribe tus artículos o notas de prensa y mándalas a pregonerocm@gmail.com

Proyecto Glocal inaugura el sábado 17 de octubre, a las 18:30, la exposición «Todo lo que se pierde. Dibujo y pintura entre procesos materiales y digitales», de Raúl Díaz-Obregón Cruzado. La muestra reúne obra que cruza la acuarela, el óleo y el acrílico con herramientas digitales, y podrá visitarse en la sala de la calle del Baile, 9 hasta el sábado 7 de noviembre. La entrada es libre y en la inauguración, que se prolongará hasta las 21:00, habrá piscolabis y estará presente el autor.

La muestra se mueve en el terreno que anuncia su subtítulo: el diálogo entre los procesos materiales y los digitales. Díaz-Obregón trabaja con técnicas tradicionales —acuarela, óleo, acrílico— y las combina con herramientas digitales, de modo que cada pieza es el resultado de un ir y venir entre el papel y la pantalla.

Según lo describe la propia galería, es un artista metódico y exigente: da muchas vueltas a cada obra y ensaya variaciones antes de darla por terminada. Pero esa exigencia convive con una parte espontánea e intuitiva, y de esa mezcla salen pinturas que, dicen desde la sala, interpelan a la vez a la cabeza y a los sentidos.

Lo que se pierde y lo que se gana

El título apunta a una idea que el artista subraya: en todo proceso —el de crear, pero también cualquier otro— siempre se pierde algo por el camino. Una versión que se descarta, un trazo que el agua se lleva, una posibilidad que se cierra al elegir otra. La exposición invita a mirar también el reverso: lo que se gana cuando se asume ese riesgo. El trabajo artístico, recuerdan desde la galería, conlleva riesgos y, algunas veces, recompensas.

Una cita con el artista

La inauguración del sábado 17, de 18:30 a 21:00, es la ocasión de ver la obra con el autor delante y preguntarle por el proceso. En un pueblo de poco más de 7.700 vecinos, tener una galería que programa una muestra nueva cada mes no es cosa menor: basta con bajar por la calle del Baile para encontrarse, sin entradas ni desplazamientos a Madrid, con pintura contemporánea recién salida del taller. Y con un piscolabis de por medio, que tampoco sobra.